Esculturas de madera

  La madera es un material fácilmente atacable por organismos vegetales como el moho, que provoca su putrefacción, y por animales como las termitas y, sobre todo, la carcoma.
Ya en la Antigüedad se intentaban paliar estos inconvenientes escogiendo con cuidado las maderas más resistentes, acondicionándolas y sometiéndolas a determinados tratamientos, como el baño en esencias, el revestimiento de betún, etc. …
Las maderas más fácilmente atacables por el moho y los insectos son, naturalmente, las dulces no resinosas. Hoy día existen remedios especiales para cada uno de estos organismos y múltiples técnicas para la desinfección (baños, inyecciones, fumigaciones, etc.). Pero el enemigo número uno de la madera son los cambios de humedad: el volumen de la madera aumenta o disminuye según absorba o pierda agua y, como por otra parte, la madera no se seca de manera uniforme, pues la parte exterior seca antes que la interior, se originan en la masa lígnea diferencias de volumen que ejercen sobre las fibras una presión intensa y desigual. Se originan de esta manera unas hendiduras longitudinales en el sentido de la fibra o deformaciones características debidas a la tensión de las fibras exteriores por lo que la superficie de la madera de una tabla tiende a arquearse de manera cóncava por un lado y convexa por el otro; si esta tensión se prolonga, las fibras se rompen, formándose cortes transversales al sentido de la fibra. Estos movimientos de la madera tienen graves consecuencias para el revestimiento de yeso, para el policromado y para el dorado.
Por esto las esculturas de madera, una vez consolidado el revestimiento con inyecciones de material adhesivo e impregnadas de metacrilato, se conservan en un ambiente de humedad y temperatura constantes.
La conservación de maderas que han estado en ambientes muy húmedos, como enterradas, o que provienen de lagos o del mar, presentan otros problemas. En estos casos hay que evitar que un secado rápido origine la deformación o incluso la destrucción del hallazgo; se siguen distintos métodos: los principales consisten en secar lentamente la madera en ambientes gradualmente menos húmedos, o sustituir el agua que hincha las fibras por un material sólido inerte (baño de alumbre disuelto en agua), o finalmente se endurece la madera mediante un baño de alcohol o de éter calentado, etc.