RESTAURACION DE PINTURAS SOBRE LIENZO Y SOBRE MADERA

    A la hora de restaurar una obra de arte es muy importante utilizar materiales compatibles con la misma pintura, de manera que se respete en todo momento la originalidad y atiendan al principio de la mínima intervención por parte del restaurador.

    Para comenzar con la restauración de una pintura, uno de los primeros pasos que hay que tener en cuenta antes de ponerse manos a la obra, es averiguar cuál ha sido el motivo del deterioro de la obra, observar de manera minuciosa las alteraciones que presenta y como se puede recuperar, en la medida de lo posible, el equilibrio y la armonía que antes poseía dicha obra de arte sin, desde luego, hacer una intervención que pueda echar a perder el significado que el artista plasmó en ella.

    Tras finalizar la evaluación inicial, la limpieza de los barnices oxidados es un momento delicado dentro del trabajo del restaurador de arte, pero necesario ya que el envejecimiento de dichos barnices no deja ver los colores y las formas representadas en el cuadro, por lo que conviene ser lo más minucioso posible en este aspecto y usar técnicas que, si bien nos permiten mejorar el aspecto del cuadro, no enturbian los colores bajo los barnices.

    El último paso es la reintegración cromática, esta práctica consiste en aplicar color de forma diferenciada en aquellas lagunas o faltas de pintura original que se observan en la pieza. Para ello se pueden realizar diversas técnicas de conservación de obras.

    Los servicios que realizamos entorno a la restauración de pinturas son de diversos estilos ya que trabajamos con:

    • Telas tensadas en bastidores de madera, estas pueden ser de algodón, lino, cáñamo.
    • Tableros de madera, de diversos árboles dependiendo tanto de su procedencia como de las preferencias del artista. Podemos encontrar obras sobre álamo, roble, árbol frutal.
    • Láminas metálicas finas, pequeñas planchas  de cobre, empleadas sobre todo en Holanda.